LOS MANDAMIENTOS
Cristo enseña:
‘Si quieres entrar en la
Vida, guarda los Mandamientos.’ [Mat 19.17, Cf. Mat 5.17, 1 Juan 5.2.]
Lutero enseña:
‘Si Moisés intentase
intimidarte con sus estúpidos Diez Mandamientos, dile con decisión – vete a
perturbar a los Judíos.’ [Lectura en Wittenberg.]
‘No codiciarás.’ Es un
Mandamiento que a todos nos demuestra que somos pecadores; puesto que no está en poder del hombre el no
codiciar, y esto mismo sucede con todos los Mandamientos, pues todos ellos son
igualmente imposibles de cumplir para nosotros.’ [De Liv. Chris. Tom. 4, 2.]
‘Debemos remover el Decálogo fuera de nuestra
vista y de nuestros corazones.’ [De Wette,
Luthers Briefe, Sendschreiben und Bedenken, IV, p. 188, 1825.]
‘No importa qué hace la
gente; solo importa lo que cree.’ [Erlangen, Vol. 29, Pg. 126.]
‘Si dejamos que los
Mandamientos tengan alguna influencia en nuestra conciencia, ellos llegan a ser cobertura de toda maldad,
herejía y blasfemia.’ [Comm. ad Galat, p. 310.]
Sin embargo es la misma
Escritura la que constantemente declara la grandeza de los Mandamientos, y la
importancia de observarlos:
Salmo 19.7: ‘La Ley del
Señor es perfecta. Revive el alma; los decretos del Señor son seguros, tornando
a los simples en sabios; los preceptos del Señor son rectos, regocijan el
corazón: el mandamiento del Señor es claro, y alumbra los ojos.’
LIBRE ALBEDRÍO
Cristo enseña:
‘No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará
en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está
en los cielos.’ [Mateo 7.21, Cf. Mat 7.24, Mat 26.2.]
Lutero enseña:
‘...con respecto a Dios,
y en todo aquello que atañe a ser salvo o réprobo, [el hombre] no tiene libre albedrío alguno, mas es
un cautivo, un prisionero y un esclavo en cadenas, ya sea a la voluntad de
Dios, ya sea a la de Satanás.’ [De Servo Arbitrio — Martin Luther:
Selections From His Writings, Edic. Dillenberger,
Anchor Books, 1962 p. 190]
‘...todo lo que hacemos
lo hacemos por necesidad y nada con libertad de albedrío; pues el poder del
‘libre albedrío’ es nombre vacío; una pura nada…’ [Ibid., p. 188.]
‘El hombre es como un
caballo. ¿Sube Dios a la montura? El caballo es obediente y se conforma a cada
movimiento del jinete, y va adonde este quiere. ¿Suelta Dios las riendas?
Entonces Satanás monta las espaldas del animal, que se arrodilla, marcha y se
rinde a los impulsos y caprichos de su nuevo amo… Por lo tanto, la necesidad, y
no el libre albedrío, es el principio que rige nuestra conducta [nótese, Lutero
no exceptúa siquiera a los regenerados (!)] Dios es el autor de aquello que es
malo así como de lo bueno, y así como inviste bienaventuranza sobre quienes no
la merecen, así también maldice y condena a otros que no son más dignos de ese
destino que los anteriores.’ [De Servo Arbitrio.]
‘El albedrío [de Judas,
en su traición] fue obra de Dios; Dios, por Su Omnipotente poder activó la
voluntad de Judas, así como todo lo hace Él en este mundo.’ [Ibid.]
Alguien podría
preguntarnos, ¿Cómo rebatir el error de Lutero, sin caer en el Pelagianismo, o
en el semi-Pelagianismo? ¿Cómo, pues, se vinculan la gracia y el libre
albedrío? La viable respuesta se halla aquí: debemos defender la gracia sin que
parezca que destruimos el albedrío; y debemos ponderar un albedrío que no
destruya la gracia de Dios. Según San Agustín, los hijos de Dios, completamente
dependientes de Él, permanecen, en esa dependencia, con su libertad de
albedrío: pues Dios no abandona ni quebranta aquello que es obra de Su poder en
los regenerados. El hombre, originalmente, fue creado a la imagen y semejanza
del Señor; cada uno de ellos estaba contenido en el Verbo de Dios. Él extiende
Su gobierno a toda la Creación, y a cada una de Sus criaturas, en el Sabio
ámbito de Su Providencia. — Para Agustín, la libertad no es la elección entre
el Bien y el Mal; libertad es querer y hacer sólo el Bien, como se revela en el
Hombre Dios; Cristo Jesús. — Con respecto al hombre, su actitud ante el mundo y
la existencia procede connaturalmente por el intelecto y la voluntad. La
Providencia lo sostiene y lo orienta a través de estas facultades, y así el
hombre enfrenta su destino en este valle de lágrimas en medio de un vasto
sentido de inquietud (S. Agustín, Confesiones, I.1.) El hombre marcha por el
mundo con una noción genérica, aunque deficiente, del Bien; es esto lo que le
impulsa, a ciegas, en la búsqueda de lo que puede entender como lo verdadero.
Tal cosa explica las ciencias profanas. Pero el hombre puede hacer esto debido
a la influencia divina, que refleja la obra de la Providencia, cuya meta final
es el Sumo Bien. Sin ello, el hombre sería un lisiado incapaz de construir una
silla donde sentarse.
La Sabiduría de Dios
significa que Dios tiene Presciencia y Preordina el mundo. Ahora bien, así como
la gracia no aniquila el albedrío en los santos, en su íntima dependencia de
Dios, tampoco la Presciencia anula la libertad; por cierto, es este un gran
misterio. Dios conoce infaliblemente el orden de todas las cosas, tanto las
necesarias, como las accidentales. En Su Presciencia Él todo lo ha ordenado;
pero lo ha hecho de tal manera, de modo que cada cosa necesaria sucede como necesaria, y cada acción
de libertad acaece como acción de libertad, ya que Dios ordenó las causas
necesarias y las causas contingentes en el orden que perfecciona Su universo.
En el orden de las
almas, la gracia da la fe; y con ella, la caridad, que es el Amor compasionado
hacia Dios y el prójimo, como enseña el Divino Maestro. La gracia, por medio de
la fe, eleva al hombre adoptado como hijo al orden sobrenatural; le hace
participante de la naturaleza divina: le da el querer y las obras de este
querer. El alma, inundada por la gracia, deja de desear según la concupiscencia
y de deleitarse en los motivos de ésta: la codicia, el orgullo, la
intemperancia, &c. y comienza a extasiarse en los bienes divinos. La gracia
no quita este movimiento de la voluntad, este deleite, mas lo rectifica, para
que el alma desee el Bien y la vida eterna, en el orden de la caridad. La
libertad del hombre, viciada y enferma por el pecado, deficiente y ruinosa, es
sanada. Conoce la Verdad, y queda libre, solamente por gracia, a través de la
fe. — La paradoja es esta: nuestro querer es un don gratuito de Dios,
Quien lo
obra en nosotros; sin embargo, porque es un querer libre es recibido por
nosotros con nuestro asentimiento. La fe salvadora es seguida por la libertad
de la voluntad – pues, regenerados, comenzamos a deleitarnos en los bienes
celestiales; y aún así, todo lo que hacemos no es sino obra de la gracia de
Dios, en nuestra voluntad, ahora liberada. Finalmente, aunque los santos puedan
resistir la gracia divina, finalmente no lo harán, desde que Dios opera
eficazmente en Sus elegidos, procurando los Medios, así como las ocasiones: Permaneciendo
libre para rechazar la gracia, el alma regenerada no la rechaza, bendecida como
está en el gran don de la perseverancia.
SOBRE LA RAZÓN
Cristo enseña:
‘Y tú hablarás a todos
los sabios de corazón, a quienes Yo he colmado de espíritu de sabiduría. —
Porque Yo os daré boca y sabiduría, a la cual no podrán resistir ni contradecir
todos los que se os opondrán.’ [Éxodo 28.3; Lucas 21.15.]
‘Sabéis, luego, discernir
la faz de los cielos: ¿y no podéis discernir los signos de los tiempos?’ [Mat
16.3.]
Lutero enseña:
‘Ninguna buena obra es
resultado de nuestra sabiduría [para Lutero no hay comunión entre el regenerado
y Cristo, y por lo tanto Él no nos participa de Sus dones;] más todo debe
suceder como en un estupor… La razón debe ser dejada atrás, pues es enemiga de
la fe.’ [Trischreden, Weimar, VI, 143, 25-35.]
‘La razón es la ramera
del diablo y no hace más que blasfemar y deshonrar todo lo que Dios dice o hace.’
[Contra los Profetas Celestiales.]
‘La razón se opone
directamente a la fe, y uno debiera dejarla ser lo que es; en los creyentes
debe ser asesinada y sepultada.’ [Erlangen, Vol. 44, Pg. 156-157.]
‘Uno debiera aprender
Filosofía [escolástica] sólo como se instruye en brujería; esto es; para
destruirla; y como uno descubre errores, a fin de refutarlos.’ [Commentary
on the Epistle to the Romans, Fol. (1516.) Ficker, II, 198.]
Nota: Lutero confunde la
‘sabiduría según la carne,’ el racionalismo naturalista al que alude el Apóstol
en 1ª de Corintios 1. 25—26 (comp. Rom. 8; 1a. Cor. 15.50) con el uso
rectamente intelectual de la razón en los regenerados. Sin duda esto se vincula
con su revuelta contra el orden sobrenatural; anulado este, queda abolido el intellectus
cordis, la ‘sabiduría del corazón;’ y ésta, en este minimalismo, se degrada a
la sabiduría de la carne. Sin embargo, no estamos prisioneros de una mala
teología: Cristo no sólo imputa la fe a justicia, más comunica Su vida, méritos
y dones a los miembros del Cuerpo Místico; y entre ellos el don de obrar en
sabiduría, y el don de un intelecto racional.
SOBRE EL PECADO
Cristo enseña:
‘El que comete pecado,
es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el
Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.’ [1 Juan 3.8.]
Lutero enseña:
‘Uno que es bautizado no
puede, aunque quiera, perder su salvación por cualesquiera pecados que cometa,
por graves que estos sean, a menos que se rehúse a creer [en Cristo.] Pues ningún
otro pecado puede condenarlo, sino la incredulidad.’
[Cautividad Babilónica
de la Iglesia.
Interesa observar que Lutero, poco antes, había escrito:
‘Orad
por mí, pues caigo al abismo del Pecado.’ — Enders, Vol. 3, Pg. 193.]
‘Peca, y peca
fuertemente, pero permite que tu confianza en Cristo sea aún más poderosa: y
regocíjate en Él que es vencedor del pecado, la muerte y el mundo. Mientras
estemos aquí seguiremos pecando, pues esta vida no es un sitio donde resida la
justicia… Ningún pecado puede separarnos de Dios, aún si asesináramos o
cometiésemos adulterio diez mil veces cada día.’ [Carta a Melanchthon, No. 99,
1º de Agosto de 1521; De Wette, op. Cit.]
FE Y BUENAS OBRAS
Cristo enseña:
‘Así alumbre vuestra luz delante de los
hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que
está en los cielos.’ [Matt 5.16, Cf. Apoc 20.12, Gal 6.2, 1 Jn 3.18,
Stg 4.17, I Cor 13.2, II Pedro 1.10, Gál 6.9. Hay muchas advertencias en la Escritura sobre la
apostasía de la salvación (Gál 4.9, Col 1.23, I Tim 1.19, 4.1, Heb 3.12-14,
12.14-15, II Pedro 2.20-21, Apoc 2.4-5.]
Cristo enseña:
(en palabras de Santiago Apóstol) ‘De que
aprovechará, mis hermanos, si uno tiene fe, mas no tiene obras? ¿Podrá la fe
salvarle? Así la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.’ [Stg 2.14-17.]
Lutero enseña:
‘Es más importante
cuidarse de las buenas obras que del mismo pecado.’ [Trischreden, Edición
Wittenberg, Vol. 6., p. 160.]
‘Esto es Libertad
Cristiana: que nosotros no necesitamos de obra alguna para ser piadosos y
salvos.’ [Sobre la Libertad Cristiana.]
‘Las mejores buenas
obras son pecado venial según el Misericordioso juicio de Dios; y pecado mortal
de acuerdo con Su Justo juicio.’ [Artículo 32do. – Argumento en Defensa de los
Artículos de Martín Lutero.]
‘Aquél que dice que el
Evangelio habla de obras en la [doctrina de la] salvación, lisa y llanamente
digo que es un falsario.’ [Tischreden, p. 137.]
DURANTE EL LEVANTAMIENTO DE LOS CAMPESINOS (1525)
Cristo enseña:
‘Mas yo os digo: Amad a
vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os
aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.’ Y por medio de San
Pablo:
‘No debáis a nadie nada, sino amaros unos a otros; porque el que ama al
prójimo, cumplió la ley. Porque: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no
dirás falso testimonio; no codiciarás: y si hay algún otro mandamiento, en esta
sentencia se comprende sumariamente: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. La
caridad no hace mal al prójimo: así que la caridad es el cumplimento de la
ley.’ [Mateo 5.44; Romanos 13.8-10.]
Lutero enseñó:
'Los campesinos [¡que
seguían sus doctrinas!] no son mejores que un fardo de heno. No han de escuchar
la Palabra, son insensatos; por lo tanto deben ser forzados a oír el graznido
del látigo y el zumbido de las balas; y esto es lo único que ellos se merecen.’
[Erlangen Vol 24, Pg. 294.]
‘Matar a un campesino no
es un crimen, es sólo ayudar a que se extinga el conflicto. ¡Qué no se tomen
sólo medidas a medias! ¡Aplástenlos! ¡Córtenles las gargantas! Aprésenlos. No
dejen piedra sin volver del revés. Matar a un campesino es liquidar a un can
rabioso.’ – ‘Si dicen que soy muy duro e inmisericorde, sea maldita la misericordia.
Que cualquiera les clave la daga, los estrangule, y los mate como a perros
hidrófobos.’ [Ibid.]
‘Yo, Martin Lutero, he
matado a todos los campesinos durante la rebelión, puesto que he sido yo quien
dio la orden de atacarles hasta la muerte. Toda esa sangre cae sobre mi cabeza.
Mas todo lo pongo en Dios: pues Él fue quien me ordenó hablar de esa manera.’
[Tischreden; Erlangen, Vol. 59. p. 284]
‘Dios ha dado Su Ley, y
nadie la guarda. Además instituyó maestros, aurigas y verdugos; de modo que hay
quien gobierne para dirigir, sofocar, ahorcar, quemar, decapitar y derribar el
bebedero de los asnos del vulgo.’ [Sermón predicado por Lutero en 1526.
Erlangen, Vol. 15, p. 276.]
‘Como los jinetes de los
asnos, que deben azotar de continuo a estas bestias con varas y látigos, o
ellas no obedecerían, así debe proceder el gobernante con el pueblo; deben
dirigirlo, usar el garrote vil, la horca, la hoguera, el hacha y la tortura, a
fin de que todos les teman y el populacho quede en caja.’ [Ibid.]
‘Cual fuere el origen
del poder de los príncipes, esto no nos concierne. Es la voluntad de Dios, más
allá de si ellos han usurpado este poder o lo han asumido como ladrones.’
[Weimar, Vol. 30, Pg. 1.]
LOS JUDíOS
Cristo enseña:¨ Y el segundo es semejante a éste: Amaras a tu prójimo como a ti mismo.¨ (Mateo 22:39)
Lutero enseña:
“En consecuencia, no puede ni debe considerarse un asunto menor sino como de suma importancia buscar consejo en contra de esto y salvar nuestras almas de los judíos, es decir, salvarlas del demonio y la muerte eterna. Mi consejo, como ya dije más arriba, es:
En primer lugar, que sean quemadas sus sinagogas y que todo el que pueda arroje azufre y brea; también estaría bien si alguien pudiera arrojar fuego del infierno. Eso le demostraría a Dios nuestra seria determinación y serviría de evidencia para todo el mundo de que fue por ignorancia que toleramos estas casas, en las cuales los judíos han injuriado del modo más vergonzoso a Dios, nuestro querido Creador y Padre, y a su Hijo hasta el día de hoy, pero que ahora les hemos dado su merecida recompensa.En segundo lugar, que sus libros sus libros de plegarias, sus escritos talmúdicos, así como la Biblia entera les sean quitados, que no se les deje ni una hoja, y que sean preservados para aquellos que sean convertidos. Pues ellos usan todos estos libros para blasfemar al Hijo de Dios, es decir, al Dios Padre, Creador del cielo y la tierra, como dijimos anteriormente; y nunca los usarán de otra manera.
En tercer lugar, que se les prohíba bajo pena de muerte alabar a Dios, darle las gracias, rezar y enseñar públicamente entre nosotros y en nuestro país. Pueden hacerlo en su propio país o donde puedan sin que nosotros nos veamos obligados a oírlos o saber que lo están haciendo. Esta prohibición se debe a que sus alabanzas, agradecimientos, plegarias y doctrina son pura blasfemia, maldiciones e idolatría porque su corazón y su boca llaman al Dios Padre “Hebel Vorik”, dado que así llaman a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Pues aunque nombren y honren al Hijo, de ese modo nombran y honran también al Padre. No los ayuda tener palabras altisonantes y preámbulos acerca del nombre de Dios. Pues en Éxodo 20:7 leemos: “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano”. Tampoco a sus ancestros les sirvió en el tiempo de los reyes de Israel que llevaran el nombre de Dios, y aún así lo llamaran Baal.
En cuarto lugar, que se le prohíba pronunciar el nombre de Dios al alcance de nuestros oídos. Pues no podemos escucharlo o tolerarlo si procuramos mantener nuestra conciencia limpia, porque su boca y corazón blasfemos y malditos llaman al Hijo de Dios “Hebel Vorik”, y por tanto también llaman asía a su Padre. No puede interpretarlo de otro modo, ni lo hará; así como tampoco nosotros cristianos podemos interpretarlo de otro modo porque creemos que sea como fuere que el Hijo es nombrado y honrado, así también ha de ser nombrado y honrado el Padre. Por tanto, no debemos considerar que la boca de los judíos es digna de pronunciar el nombre de Dios al alcance de nuestros oídos. Quien oiga este nombre pronunciado por la boca de un judío debe informar a las autoridades, o bien, cuando lo vea, arrojarle materia fecal de cerda y echarlo. ¡Y que nadie sea piadoso y amable en lo que a esto respecta, pues está en juego el honor de Dios y la salvación de todos nosotros, incluyendo la salvación de los judíos!" [Martin Luther; On the Jews and Their Lies, translated by Martin H. Bertram, Fortress Press, 1955]
“Deseo y pido que nuestros gobernantes, que tienen súbditos judíos, muestren una aguda piedad hacia esta maldita gente, como fue sugerido más arriba, para ver si esto les es de ayuda (lo cual es poco probable). Deben actuar como un buen médico que cuando se encuentra frente a un cuadro de gangrena sin piedad procede a amputar, serrar o quemar carne, venas, hueso y médula. Este tipo de procedimiento debe seguirse del siguiente modo. Incendiad sus sinagogas, prohibid todo lo que enumeré anteriormente, obligadlos a trabajar, y tratadlos con rigor, como lo hizo Moisés en el desierto masacrando tres mil no fuera que pereciera el pueblo entero. Seguramente no saben lo que están haciendo; además, como gente poseída, no desean saberlo, oírlo o aprenderlo. Por tanto, no estaría bien ser piadosos y confirmarlos en su conducta. Si esto es en vano, tendremos que expulsarlos como perros rabiosos a fin de no convertirnos en cómplices de su abominable blasfemia y todos sus otros vicios y por ello merecer la ira de Dios terminar malditos junto a ellos. He cumplido con mi cometido. Ahora que cada cual haga su parte. Yo estoy exonerado” [Martin Luther; On the Jews and Their Lies, translated by Martin H. Bertram, Fortress Press, 1955]
"Si tuviera que bautizar a un Judio, me gustaría llevarlo al puente del Elba, colgarle una piedra al cuello y empujarlo con las palabras Yo te bautizo en el nombre de Abraham" [Grisar, “Luther”, Vol. V. pg. 413.]
“Los Judíos merecen ser colgados en la horca siete veces más alto que los ladrones comunes ". [Weimar, Vol. 53, Pg. 502.]
MATRIMONIO Y MUJERES
Cristo enseña:
‘Y Él respondiendo, les
dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al Principio, macho y hembra los
creó, Y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer,
y serán dos en una carne? Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto,
lo que Dios unió, no lo separe el hombre. Le replican: ¿Por qué, pues, Moisés
mandó dar carta de repudio, y recusarla? Jesús respondió: Por la dureza de
vuestro corazón, Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres: mas al
Principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudiare a su mujer, si
no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera: y el que se
casare con la repudiada, adultera.’ [Mat 19.4.]
Lutero enseña:
‘Si el marido no está
dispuesto; hay otro que lo estará; si la esposa no desea [mantener relaciones
sexuales,] entonces que venga la criada.’ [Sobre el Matrimonio; Weimar, A. 30,
III, págs. 205 ss.; Erlangen A. 23, págs. 93 ss.]
‘Supongan que deba
aconsejar a la esposa de un hombre impotente, a que, con el consentimiento de
su marido, se de por sí misma a un tercero; digamos al hermano de su esposo;
mas mantenga este casamiento en secreto, y atribuya los hijos al así llamado
padre putativo. La pregunta es, ¿Se hallaría esta mujer en estado de salvación?
Mi respuesta es: sin duda alguna.’ [Ibid.]
‘No se opone a la
Escritura el que un hombre posea varias esposas.’ [De Wette, Vol. 2, p. 459]
‘Sabed que el Matrimonio
es una cosa meramente externa y material, como otros asuntos seculares. El
cuerpo nada tiene que ver con Dios [obsérvese que la Escritura dice que somos
templo del Espíritu Santo, y que el Padre y Cristo moran en los santos.] Es por
ello que uno nunca puede pecar contra Dios, mas solamente contra el prójimo.’
Weimar, Vol. 12, Pg. 131.1.]
‘En cuanto al divorcio,
debe debatirse en cuáles casos podrá ser aceptable. Por mi parte, prefiero a él
la bigamia.’ [Sobre el Matrimonio; op. cit.]
La Escritura concibe a
la mujer Cristiana como señora del hogar y maestra de religión, ya en su casa,
ya en público, acompañada de su esposo o de otras damas Cristianas. Las viudas,
especialmente las mayores, reciben, además, el precepto de consagrarse a la
obra de Dios (Lucas 2.37; 1 Cor. 7.8; 1 Tim. 5.3--6) incluso en soledad y con
oraciones y súplicas al Señor. ¿No es así con las religiosas? Pero, para
Lutero, esto parece no contar:
‘La Palabra y obra de
Dios son claras; esto es, las mujeres fueron hechas para ser, o bien esposas, o
bien prostitutas.’ [Ibid.]
El matrimonio entre el
hombre y la mujer Cristianos es un sacramento, un misterio a tal punto amado
por Dios, que simboliza la unión de Cristo y la Iglesia, según las Escrituras.
La unión matrimonial es un estado santo cuya finalidad es el perfeccionamiento
mutuo en Cristo. No fue esta la opinión del Novador: ‘Pese a todo lo bueno que
pueda decir de la vida conyugal, no admito que, por su naturaleza, pueda no
haber pecado en él… ningún deber conyugal puede suceder sin pecado. El deber
matrimonial jamás tiene lugar sin pecado.’ [Weimar, Vol 8, Pg. 654. Comp.
Heb 13.4.]
LA MENTIRA
Cristo enseña:
‘Vosotros sois de
vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él ha
sido homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay
verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre
de la mentira.’ [Juan 8.44.]
Lutero enseña:
‘¿Qué daño podría causarse si alguno dijese
una buena miserable mentira por una causa digna y en favor de las Iglesias
Cristianas?’ [Lenz: Briefwechsel, Vol. 1. pág. 373.]
‘Mentir en caso de
necesidad o por conveniencia, o como excusa – tal mentira no se alzaría contra
Dios; Él está pronto a tomar estas mentiras sobre Sí.’ [Ibid.]
SOBRE DIOS
Cristo enseña:
‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el más grande y primero de los
mandamientos.’ [Mat 22.37.]
Lutero enseña:
‘No veo que Dios sea mejor que un rufián.’
[Weimar, Vol. 1, pág. 487. Cf. Table Talk [Trishreden: ‘Conversaciones de
Sobremesa,’] No. 963.]
SOBRE LA EMBRIAGUEZ Y LA GULA
Cristo enseña:
[en
palabras de San Pablo] ‘¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de
Dios? No os engañéis. Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros,
ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los mentirosos, ni los ladrones, ni los
avaros, ni los maldicientes, ni los borrachos, heredarán el reino de Dios.’ [I
Cor 6.9]
Lutero enseña:
‘Comemos hasta matarnos; comemos y bebemos
hasta el último hartazgo.’ [Weimar, Vol. 9. pág. 215.]
LA HUMILDAD Y EL ORGULLO
Cristo enseña:
‘Quienquiera se exalte a
sí mismo será humillado.’ [Mat 23.12.]
Lutero enseña:
‘Ni San Agustín ni San
Ambrosio pueden compararse conmigo.’[Erlangen, Vol. 61, pg. 422.]
‘Mi doctrina y obras
permanecen verdaderas aunque el mundo entero caiga hecho pedazos sobre ellas.’
[Weimar, Vol. 18, Pg. 401.]
SOBRE LA PERSONA DE CRISTO
Cristo enseña:
‘¿Quien de entre vosotros me persuadirá de
pecado? Si os digo la verdad, ¿por qué no Me creéis? Aquel que es de Dios,
escucha las palabras de Dios. Mas vosotros no las oís, porque no sois de Dios?’
[Juan 8.86 Cf. I Pedro 2.22, Heb 7.26.]
¿Son las horribles
expresiones que siguen, sólo propias de un beodo o un libertino volteriano, las
de alguien a quien Dios eligiese como Reformador de Su Iglesia?
Lutero enseña:
‘Cristo cometió adulterio, ante todo con la mujer en el pozo, de la cual nos habla
San Juan. ¿Acaso no estaba todo el mundo diciendo, « ¿Qué ha estado haciendo
con ella? » En segundo lugar, con María Magdalena; y por último con aquella
sorprendida en adulterio, a la que despidió tan livianamente. Así pues, Cristo,
que fue tan recto y piadoso, debe haber sido culpable de fornicación antes de
Su muerte.’ [Trishreden, Weimar, Vol. 2, Pg. 107.]
‘Tengo mas confianza en
mi mujer y en las pupilas de mis ojos, que la que tengo en Cristo.’ [Table
Talk, 2397b.]
Y en abierta
contradicción con su falsa doctrina de la ‘Obediencia Activa Imputada,’
‘No interesan las cosas
que Cristo hizo – aquello que enseñó, eso es lo que importa’ [Erlangen, Vol.
29, Pg. 126.]
SAGRADA ESCRITURA
Cristo enseña:
‘Porque yo testifico a
cualquiera que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno
añadiere a estas cosas, Dios pondrá sobre él las plagas que están escritas en
este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía,
Dios quitará su parte del Libro de la Vida, y de la Santa Ciudad, y de las
cosas que están escritas en este libro.’ [Apoc. 22.18-19]
Lutero enseña:
‘Volviendo a nuestro
asunto, si tus Papistas desean hacer gran escándalo por la palabra ‘sola,’
diles, ‘El Dr. Martín Lutero quiere que así se lea [Romanos 3.28; Lutero agrega
en su versión de la Biblia ‘solamente’ a: somos justificados por la fe,] y dice
que un asno y un Papista son una y la misma cosa. Sic volo, sic iubeo, sit pro
ratione voluntas. [‘Así lo quiero; así lo mando; mi voluntad es suficiente
razón.’]
‘A quien disguste mi
obra, déjenle pasar de largo; el diablo se congratula con quienes la censuran
contra mi voluntad y advertencia. Sí; digan: Lutero así lo quiere, y el es un
doctor que sobrepasa a todos los del Papado. Pues no vamos a ser estudiantes y
seguidores de los Papistas. Mejor, seremos sus jueces y maestros. Nosotros,
asimismo, nos mostraremos orgullosos y hablaremos en voz alta a esos necios; ¡y
así como San Pablo brama contra sus extraviados y trastornados santos, yo
bramaré contra estos asnos! -- Este murmullo prueba qué benditos han sido los
creyentes al superar esas blasfemias, y lo recto que ha sido para ellos el
hacerlo. ¡De modo que, fuera con vosotros, jumentos papales! Que se diga que
esta es la enseñanza de la Cristiandad: las mentiras pestilentes que vosotros,
villanos y traidores habéis forzado sobre los Cristianos han sido la causa de
que vosotros asesinos matarais a tantos creyentes!’ [Carta Abierta Sobre la
Traducción, por el Dr. Martin Lutero. Transcrito de: ‘Sendbrief von
Dolmetschen.’]
No obstante, pese a sus invectivas e injurias contra el Papa o
el Papado, Lutero afirmó que en la Iglesia Católica reside el verdadero
Cristianismo y que de ella recibió la Escritura.
En el Coloquio de
Marburgo, en tanto sostenía la célebre controversia con Zwinglio sobre la
Presencia Real del Cuerpo y la Sangre de Cristo en el Santísimo Sacramento del
Altar, Zwinglio impugna a Lutero, señalándole que el dogma de la Presencia Real
es propio del papismo.
‘Entonces, pues, —
responde Lutero, — vosotros también negáis la Sagrada Escritura, pues es del
Papa que nosotros la tenemos.’ Y agregó: ‘Aún como Reformadores, estamos
obligados a admitir que es en el Papado donde residen todas las verdades de la
salvación; sí, TODAS ellas, y que es de él de quien las recibimos, pues es en
el Papado donde se halla la Escritura Santa, el verdadero Bautismo, el
verdadero Sacramento del Altar, las verdaderas Llaves que remiten los pecados,
la verdadera predicación, el verdadero catecismo, la Oración del Señor, Sus
mandamientos, los verdaderos artículos de la fe. Afirmo, además, que en el
Papado se halla el verdadero Cristianismo.’ (Lutheri Opera, Ed. Jena, 408-409.)
El texto original dice,
exactamente: ‘Hoc enim facto negare oporteret totam quoque Scripturam sacram et
praedicandi officium: HOC ENIM TOTUM A PAPA HABEMUS. Nos autem fatemur sub Papatu plurimum esse boni
christianismi, imo OMNE bonum christianismum, atque etiam illinc ad nos
devinisse. Quippe fatemur in papatu veram esse Scripturam sacram, verum
Baptisma, verum Sacramentum altaris, veras claves ad remissionem peccatorum,
verum praedicandi officium, verum catechismum, ut sunt: Oratio dominica,
articuli fidei, decem praecepta... Dico
INSUPER IN PAPATU VERUM CHRISTIANISMUM ESSE...’)
Y, sin embargo, escribe
luego estas cosas.
"Creo que este
libro [el Apocalipsis de San Juan] no tiene las marcas del carácter apostólico
o profético… Cada uno puede formar su juicio sobre él; en cuanto a mí, lo
aborrezco, y esto me es suficiente razón para rechazarlo.’ [Sammtliche Werke,
63, pp. 169-170]
‘La historia de Jonás es
tan monstruosa que me resulta completamente increíble.’[Ibid.]
‘En cuanto al Libro de
Esther lo arrojo al río Elba. Soy enemigo acérrimo de este libro; a tal punto,
que desearía que no existiese. Pues judaíza al extremo a la vez que lleva en él
una carga enorme de insensatez pagana.’ [Ibid.]
Recordemos que quien
escribe estas líneas es Lutero, y no un contemporáneo apóstata
‘crítico textual.’
‘De poca relevancia es
el Libro de Baruch, por digno que haya sido Baruch.’ [Ibid.]
‘...la Epístola de
Santiago es una epístola de paja; no contiene nada evangélico.’ [Ibid.]
EPÍLOGO
En tanto el lector
obtiene sus propias conclusiones, debemos decir que ha resultado penoso obtener
este resumen de sentencias, (por momentos delirantes, o escritas como por
alguien fuera de sí,) cuando por algún tiempo se ha entendido que nuestro
hombre tuvo una misión espiritual en la Iglesia de Cristo. Resultarán,
asimismo, aflictivas para quienes, ingenuamente, han puesto su confianza en
Lutero y sus seguidores, y, de alguna manera, en las doctrinas que ellos transmitieron
(quiénes se las trasmitieron a ellos es el dato de interés) y que, con
variaciones, han informado e informan a las iglesias y sectas innumerables que
provienen de aquella Reforma, o que la acompañan desde el lado Anabaptista.
Como se ha dicho, Lutero es el primer freudiano, con sus obsesiones sobre el
sexo; el primer surrealista, con sus frases de escritura por momentos
automática y sin aliento; el primer trágico y pesimista, al modo Romántico, o
el primer voluntarista, presa de la decepción, anticipando a Nietzsche; el
primer democratista, que predice a Rousseau y el jacobinismo; precede además al
irracionalista, al poeta maldito y al embaucador de masas de siglos
subsiguientes. En tanto él permaneció como hombre Medieval, generó al hombre Moderno,
al de la Revolución, el hombre natural con su mundo antropocéntrico-inmanente.
La doctrina Luterana se figura Cristo-céntrica; pero ello es un espejismo: su
corazón no es Cristo-Dios y Sus misterios, y la certeza moral en Su
misericordia y amor salvíficos, propia del alma católica; su interés es el Yo
humano; cómo certificarle a este Yo que, pese a su miseria y su irremediable,
insuperable bajeza, según Lutero, pueda estar a la vez seguro de que Dios le
acepta y le salva en esa su ignominia y su pecado del que jamás se despojará,
ni vencerá. Por medio de esta fórmula, el hombre deja de mirar a Dios en tanto
se presume redimido de toda Ley y toda obra; es ya dueño indiferente de sus
ocios y vilezas, que dejan de concernirle: se abre así el espíritu moderno, y
el individuo deja de ser religioso (deja de ser persona) y orientado
jerárquicamente a los bienes celestiales, para dedicarse a sí mismo y al mundo
animal y material que le rodea: se torna individuo. La Revolución halla las
puertas abiertas para acrecentar el Humanismo deísta, y luego ateo. Las turbas
se vuelven confusas y fanáticas, y la nobleza, (que debía guiarlas, desparecido
el sacerdocio,) libertina y caduca.
La Masonería crece y
despliega sus filas, tomando las instituciones, derribando la Ciudad Cristiana,
infectando el pensamiento mismo y la vida del hombre moderno con su filosofía
pervertida, infernal. La Iglesia Luterana, como una estrella fugaz, se alza por
un momento con su apariencia católica; fulgura, supera al mismo Lutero en la
piedad y la fe de un grupo de doctores y sacerdotes, y se apaga velozmente.
Llevaba en su seno un elemento de autodestrucción. A partir de allí el
Protestantismo Reformado será instrumento útil en manos de los Masones y sus
amos para liquidar los restos de la Cristiandad y ‘reconstruir el Templo’ esto
es, crear la Ciudad del Anticristo. Mas Dios lo ha previsto todo, y nos
acercamos al momento en que Él volverá a hablar.
N.B. Erlangen y Weimar
se refieren a las diferentes ediciones de las Obras de Lutero.
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